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Así
lo hemos llamado desde el principio: el club. Y nos gusta ese
nombre, porque Hélice, antes que un centro educativo, es
un modo de convivir, de pasarlo bien, de tener amigos. Los chicos
van a Hélice por eso: porque es su club, su segunda casa,
un sitio donde se disfruta aprendiendo y se aprende disfrutando.
Hélice es un grupo de amigos que se reúne en los
ratos libres. Y se reúnen para estudiar juntos, para hacer
deporte, para formarse, para pasarlo en grande... Por eso resulta
difícil reducir el club a un esquema. Su organización,
sus actividades, son sólo el esqueleto que apenas se ve. |
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